Ya era un día bastante flojo. Fui a hacerle clases de inglés a un amigo durante la mañana. Quedar desocupado a las 11 de la mañana no es un chiste. Me faltan cosas por hacer en un día. La verdad, es que estuve sólo dos horas fuera de la casa y, en ese mágico momento en el que no hay nadie tras la puerta, aparecen las cuentas. Pareciera que el cartero no quiere que uno lo vea tirando las cuentas por debajo de la puerta...me tinca que tiene miedo de que uno se las tire de vuelta.
Miré y ahí estaba: la cuenta del Tag.
Antes, me cagaba de la risa con la cuenta del tag. Era una cuenta más que pagaba por ir a trabajar (como dije antes, mi antiguo lugar de trabajo era una importante cafetería transnacional cuyo color corporativo es el verde). Puesto que mi lugar de trabajo estaba en el Portal la Dehesa, me parecía conveniente irme en mi auto año 1989 A.de C. y así, llegar puntualmente a trabajar, como debe ser.

La cosa es que ahora, que voy a dejar a mi actual pareja a dicho sector de la Capital, sigo transitando ocasionalmente por la misma autopista. El problema: ya no tengo trabajo.
Conversando en el auto, me quedé callado un segundo para pensar en cómo iba a hacerlo para pagar dicha cuenta. Al comentárselo a ella, me hizo saber que pensaba que esperar encontrar una pega ahora en audiovisual era demasiado pedir. Según ella, era mejor meterse a trabajar en cualquier cosa antes de seguir esperando a que se abriera una puerta en el cerrado mundo audiovisual chileno.
No me sorprendió la crudeza de aquella verdad...lo que me da cosa es que lo pensé harto y creo que tiene razón.
En casos como este, en el cual no parece llover en ningún lado ¿habrá que buscar una "gotera alternativa"? ¿debería dejar de tratar de encontrar trabajo en lo que estudié y ofrecerme como sujeto de pruebas para remedios experimentales? ¿es desistir la opción del momento? ¿acaso no renuncié a un trabajo que no tenía nada que ver con mi oficio porque, precisamente, me estaba quitando el tiempo que necesitaba para realizarme como audiovisual?
Creo que tendré que responder yo mismo, puesto que no hay entradas de opinión por la entrada anterior, así que empezaré por decir que la idea es bastante tentadora y parece ser lo más conveniente. Me da pena, pero creo que la micro va para allá. A la lista de destinatarios de CVs voy a tener que agregar hoteles, restaurantes u otro tipo de empresas.
Llevo vivo 27 años y siento que los únicos que aproveché bien fueron los primeros 10...el resto los he desperdiciado estudiando una carrera poco segura y, dentro de esa carrera, una especialización que no me ha ayudado a conseguir un empleo.
En verdad, fue un día muy malo y todo empezó con la cuenta del Tag.
Tengo nostalgia de cuando iba a trabajar en bicicleta...creo que escribiré de eso la próxima vez, a ver si se me sube un poco el ánimo. Después de pagar la cuenta del Tag, obvio.
